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Si bien esta situación se puede medir con casi similar impacto en las actividades logísticas en general, hay sectores que se desmarcan de otros debido al aumento considerable en la complejidad de sus cadenas de aprovisionamiento. Las industrias de agroalimentos y automotriz se destacan por la cantidad de participantes en las cadenas logísticas con muchos proveedores, varios centros de producción y una distribución capilar extendida en el país y en el exterior. Cuando se analizan las diferentes cadenas productivas en los principales sectores económicos del país, especialmente aquellos relacionados con productos exportables, son fácilmente identificables las dificultades para competir dadas las particulares condiciones operativas y la falta de integración de los servicios e infraestructuras que utilizan a diario. Traslado de contenedores vacíos, consolidación de carga en lugares no apropiados, gestiones aduaneras con pobres infraestructuras, falta de espacios para almacenaje, camiones estacionados en la calle o al costado de las rutas para cumplir con horarios de carga y descarga, son algunos de los ejemplos que se ven cuando se recorren las ciudades del país que son parte de corredores logísticos por los que circula el 80 % de nuestras exportaciones. Los costos asociados a esas ineficiencias, muchas veces ocultos en tarifas y tasas diversas, son en muchos casos valores que rondan el 15 al 20% del costo logístico de la cadena en su conjunto. Demasiado como para no ser tenido en cuenta por empresarios y autoridades de gobierno. Adicionalmente, desde hace varios años, informes internacionales como el del Banco Mundial, alertan sobre las ineficiencias y la precariedad de las infraestructuras logísticas que deben apoyar la expansión de las actividades logísticas, especialmente las que son parte de las cadenas logísticas de producción destinada al comercio exterior. En este contexto, la ausencia casi total en el país de verdaderos Polos Logísticos, capaces de albergar operaciones y servicios eficientes, constituye actualmente una prioridad que requiere de visión estratégica y consenso para su desarrollo. Un Polo Logístico se caracteriza por ser un nodo concentrador de actividades, donde tanto las cargas, como las personas y los transportes, son usuarios de espacios y servicios que le permiten agregar valor al conjunto de participantes en las cadenas productivas-comerciales y logísticas.
Es por esto que el desarrollo del transporte multimodal debería ser otra prioridad para conseguir las eficiencias que requieren las operaciones logísticas. Una operación de transporte multimodal involucra a muchos actores pero también requiere de infraestructura física. Entre los actores se encuentran: el operador del transporte multimodal, las autoridades de cada país por donde circula la carga, los usuarios y los organismos nacionales e internacionales que trabajan en su regulación. Las Terminales Interiores de Carga o Puertos Secos, los Centros de Transferencia y las instalaciones de seguimiento y comunicaciones, hacen parte de la nueva infraestructura que debe incorporarse para hacer posible el transporte multimodal. Esto debe entenderse desde el concepto de nodo logístico: lugar donde se produce un cambio de modo de transporte y donde se realizan actividades y funciones que aportan valor agregado a las cadenas logísticas. Estas instalaciones son las que permiten a las empresas usuarias la utilización de servicios muy competitivos permitiendo conseguir altos grados de eficiencia en las cadenas logísticas, no sólo las dedicadas al comercio internacional sino también a aquellas que deben abastecer a los mercados domésticos en forma regional o nacional. Pero como todo sistema, debe tener muy bien comunicados los puntos clave donde se radican esas instalaciones, por lo tanto otros componentes fundamentales de ese sistema son los viales y autopistas radiales y de circunvalación, que son verdaderos vasos comunicantes entre esos puntos estratégicos. Por su parte, los principales corredores de transporte de cargas por ferrocarril, adolecen de instalaciones y servicios que permitan incrementar el flujo de cargas por ese medio, impidiendo una mejora sustancial en el costo de transporte. Los Polos Logísticos deben ser parte de una red de infraestructuras logísticas, con ubicaciones estratégicas, conformando un verdadero sistema integrado de modos y nodos, que mejore la productividad en las cadenas logísticas fortaleciendo el transporte intermodal. |
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El precio de los productos argentinos en el mercado internacional, está conformado en gran parte por el costo del transporte. Por esta razón para mejorar las condiciones de competitividad en el mercado internacional es necesario, además de incrementar los niveles de productividad, disminuir la participación del transporte en su precio final. El multimodalismo debería permitir aplicar economías de escala al proceso de transporte de mercancías, aprovechando las ventajas de cada modo de transporte, para obtener mejores tiempos de entrega, con costos competitivos. En éstos temas estamos quedando lejos de países que en Latinoamérica ya han emprendido el desarrollo y mejoras de infraestructuras logísticas, como Perú, Colombia, Brasil, Chile y Uruguay. Por ello, con una mirada macro, el futuro de nuestra logística estará, a mi juicio, seriamente impactado por esas falencias en infraestructuras que impedirán aprovechar lo mucho que se avanzó en términos de eficiencia y profesionalización. Se hace imprescindible lograr un consenso sobre un mapa de infraestructuras necesarias que deberá definirse para cada región económica del país, donde el multimodalismo y las plataformas ubicadas en nodos logísticos claves, podrán dar verdadero sustento a la economía del país, como ha quedado demostrado en muchos países desarrollados. Un país con nuestra extensión, capacidad de producción, y demografía, no puede darse el lujo de demorar la inversión público-privada en esas infraestructuras. |
| Realizado por Jorge Tesler para Webpicking en julio 2008 |
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