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El fortalecimiento de relaciones de confianza, el enfoque común en el consumidor, el establecimiento de objetivos, estrategias, tácticas y mediciones convenidos conjuntamente, así como el liderazgo compartido son algunos de los principios de la colaboración. Aunque este es un término difícil de entender en el medio competido de los negocios y aún más, de implementar y convertirlo en parte de los principios de trabajo diario de las compañías, la colaboración permite dar una mejor atención de las expectativas del cliente o consumidor final. Colaborar implica un trabajo conjunto que permite disminuir cada vez más la diferencia entre la demanda y el abastecimiento, apuntándole a un incremento en ventas, a través del aumento de disponibilidad de producto y la ejecución de actividades planeadas y ejecutadas de común acuerdo a partir del conocimiento que las partes tienen del mercado. La colaboración implica la disposición para compartir información y más allá de esto, genera el ambiente propicio para compartir el conocimiento. Este logro es el distintivo indiscutible de las redes más fuertes, que se constituyen en comunidades que generan grandes sinergias entre quienes las conforman, desarrollando un trabajo conjunto en pro del crecimiento de las empresas y el país. ¿Qué ventajas tiene la colaboración?La colaboración es la clave para optimizar la planeación a través del intercambio de información, lo que además ayuda a conseguir una flexibilidad continua en la programación de la producción y compras. Esto implica no sólo que la colaboración se debe dar entre socios de negocio, sino que en la gran mayoría de los casos la colaboración debe darse incluso con más fuerza, entre las áreas de una misma compañía. Todo plan de trabajo que surja de una relación de colaboración debe contar con el aval de las áreas comercial, logística y de tecnología, entre otros, de cada empresa. Este cambio implica un enfoque en el consumidor y requiere que las empresas cambien (a veces de manera radical) la forma como se ven a sí mismos entre áreas y de manera global, así como la forma en que ven al consumidor y a sus proveedores, lo que muchas veces significa modificar la estructura misma de la organización ya que la implementación de nuevas estrategias descubre nuevas oportunidades y áreas de desarrollo. Lo que visualizan en este tema los empresarios Para el futuro los empresarios visualizan el desarrollo de la colaboración al extremo máximo, de tal forma que frente a ella se modifican las barreras de la competencia, para que la misma se de entre redes de valor y se desplace hacia delante en la cadena de suministros, para concentrarse no en las marcas y los productos per se, sino principalmente en la comparación entre las propuestas de valor presentadas al consumidor final. De esta manera se aseguran las condiciones necesarias para la competitividad. Teniendo en cuenta las presiones dadas por la volatilidad en los costos de la energía y que la estructura de los países menos desarrollados tiene muy poca “escala” para competir desde una perspectiva individual, la colaboración deja de ser un planteamiento político para pasar a ser la respuesta pertinente para estas economías, a través de la construcción de esquemas de redes de distribución integradas y sincronizadas. La colaboración permitirá el manejo de activos compartidos, inclusive con la competencia, de manera directa o a través de las 3PL o 4PL. El reto está en que estas compañías se desarrollen y logren prestar sus servicios con la debida eficiencia. Apostando a proyectos, por ejemplo de carga compartida, se puede reforzar el planteamiento anterior alrededor de una competencia no centrada necesariamente en los procesos del back office sino frente al cliente y consumidor en el punto de venta a través de la propuesta de valor. Con una mayor consolidación los proyectos podrán llevarse a cabo en menores tiempos, generando mayores beneficios y utilizando un alto ingrediente tecnológico. En el orden estratégico, frente a este planteamiento las PYMES podrían beneficiarse de manera importante al realizar de forma consolidada operaciones que utilicen mejor la capacidad instalada en infraestructura y el espacio disponible en contenedores. Por su parte las grandes compañías están contemplando la posibilidad de alianzas con inversionistas, particulares o empresariales, del orden nacional o multinacional, que apalanquen y agilicen el crecimiento. La producción también deberá ser contemplada en los procesos de colaboración. Su flexibilidad es fundamental. Para ello es prioritario trabajar en acuerdos entre cliente y proveedor para compartir riesgos relacionados con las cantidades producidas, con base en pronósticos acordados conjuntamente y a cambio de alcanzar mejores niveles de servicio. La definición de ventanas de producción es un instrumento interesante para aplicar. Será fundamental la visión de comunidad y red de valor en términos más amplios a los alcanzados hasta hoy, para migrar de los trabajos entre clientes y proveedores únicamente, a proyectos que incluyan a los transportadores y proveedores de materias primas. Se requiere el compromiso de todas las partes y el desarrollo de los eslabones menos fuertes a partir del soporte dado desde los eslabones más avanzados. Para mayor información puede contactar a web@logyca.org
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