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En 2007, el Banco Mundial comenzó a trabajar sobre mediciones y datos estadísticos relacionados con el transporte en la Argentina en vistas de mejorar su competitividad. También lanzó la idea de generar un Consejo Logístico Nacional. En una nueva etapa, comienza un segundo trabajo sobre logística y competitividad, profundizando aspectos detectados en el informe anterior:
En la reunión realizada en julio 2008 pasado, a la que asistió Webpicking.com, se trataron todos estos asuntos, y el Ferrocarril Belgrano fue el que ocupó más espacio en el debate. Participaron de la reunión:
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Por supuesto que si se piensa en hacer tal inversión, debería pensarse qué Belgrano se hace de nuevo. Tampoco es cuestión de reponer esos 7.000 o 10.000 km. que estaban antes. Cada provincia lo ve desde su óptica; si uno fuera preguntando lugar por lugar, van a decirle que son necesarios todos los tramos. Pero si uno lo hace con una lógica más global, probablemente sean verdaderamente necesarios bastantes kilómetros menos, quizás la mitad. De todas maneras, hoy tenemos un ferrocarril con una bajísima capacidad operativa. Por dar un ejemplo, el año pasado transportamos 800 mil toneladas, que es un número bajísimo. Hay algunos estudios que plantean un mínimo de transporte, y ronda las 4 millones de toneladas. La sojización (extensión de los cultivos de soja), un tema más que vigente, puso en evidencia la situación precaria del Belgrano. Por que a medida que se va extendiendo la zona agraria, Argentina pierde competitividad. Barbero: Yo trabajé en el Belgrano hace muchos años, a principios de los años ’90. En aquel entonces el movimiento de minerales, en la Cordillera de los Andes, era el centro del negocio. Diez años después esto cambió. La producción de soja, tanto en el NEA como en el NOA, empieza a ser más atractiva. Chicotte: Sí, ése es el escenario actual. Hoy, de minerales, prácticamente no se transporta nada. Barbero: Y eso ¿Por qué es? ¿Está todo muy destruido y nadie hace proyectos? Chicotte: Hoy hay varios proyectos mineros muy importantes, especialmente en la zona de Catamarca y San Juan, que están pensando sus planes de negocios en base a un Belgrano deseado (que hoy no existe). Tanto es así que hay muchas conversaciones entre las empresas mineras y el Belgrano. Pero también hay proyectos mineros que están parados, debido a ciertas políticas que hubo en el último tiempo. Por eso algunos negocios que tenían una dinámica interesante hasta hace algunos años, hoy se encuentran paralizados. Pero cuando eso se solucione, y se vuelva a dinamizar la práctica, se va a volver con el diálogo sobre la logística ferroviaria.
Chicotte: Principalmente, la desinversión que hubo durante años llevó a que no se recompusiera la infraestructura. Y hoy, esos planes, ya no existen. Por lo tanto, para el Belgrano de hoy en día (de 800 mil toneladas), la situación es llevadera, pero tener un ferrocarril de 5 millones de toneladas es imposible. Para ir creciendo es necesario invertir. Barbero: O sea que si uno le aplicara al Belgrano la proyección que históricamente tuvo, el número más o menos debería ser de 5 millones.
Chicotte: Sí, por las proyecciones sobre demanda de grano, de minería, se manejan esos números. Son volúmenes que no sé si el Belgrano va a poder transportar, pero sí debería aspirar a esa demanda. Puede sonar muy utópico, pero pienso que un Belgrano reconstruido (no el de hoy que, como máximo, podrá alcanzar las 3 millones de toneladas), con otra dinámica y otra operatividad –por supuesto, también solucionado el problema de Rosario, que es un límite también muy importante- puede aspirar a las 5 millones de toneladas. El problema de la hidrovía es muy importante: el cuello de botella que hay en Rosario debe ser solucionado también para que puedan crecer otros sistemas de transporte, como en este caso, el ferroviario. Barbero: Entonces la perspectiva comercial está muy orientada a graneles secos: granos, minerales y no a otro tipo de cargas. ¿Por qué es así? Chicotte: Respecto al azúcar, a los ingenios Ledesma y Tabacal les estamos solucionando su demanda entre un 5% y un 10%. Y esto implica un crecimiento posible bastante grande: podríamos pasar de las 100 mil toneladas de azúcar que transportamos anualmente a 500 mil o más. Las distancias que se transporta el azúcar son casi de 1.500 km.: si hay un medio lógico para transportarla es el ferrocarril. Nosotros, hoy estamos abasteciendo solo entre un 5% y un 10%, así que las empresas azucareras están teniendo muchos sobrecostos. Si nos manejamos con los mismos clientes con los que estamos trabajando, si no ampliáramos la cartera, esos mismos clientes, frente a las 800 mil toneladas que hoy transportamos tendrían una posibilidad de darnos 2 millones y medio de toneladas. Por una cuestión de responsabilidad empresarial, los 7.000 km. quizás convendría acotarlos a 2.000. Para poder usarlos bien, con buena tecnología, y después, de a poco, ir creciendo siempre y cuando podamos ofrecer un buen servicio. Aún reconstruir 2.000 km. de vía es mucho: son 60 locomotoras y 4.000 vagones. Por ejemplo, un kilómetro de vía completamente renovada costará $ 800 mil dólares.
Barbero: Lo que yo he visto, analizando sistemas ferroviarios, es que cuando un tren tiene un origen y un destino, una producción pautada y un programa de producción determinado por meses, con embarques de acuerdo a un programa, funciona prácticamente como un servicio industrial, tiene una eficiencia impresionante. Chicotte: Afortunadamente, lo que ha cambiado últimamente es que ahora hay una toma de conciencia de la importancia de este tema. Problemas como los del campo hacen tomar más conciencia aún. Tampoco es que el desarrollo del Belgrano va a cambiar el destino del país, pero sí creo que puede ser un factor importante para activar la economía. La conciencia ya es un hecho, pero después empiezan las preguntas: “¿De dónde sacamos 3 mil millones de dólares para reconstruir el tren?”.
Liatis: Evidentemente el Belgrano es un ferrocarril de carga. En un momento quedó el sindicato metido en el negocio y eso fue un problema: haber agregado un problema más a todos lo que estamos comentando. Yo trabajo hace años en este ámbito y puedo asegurar que siempre hubo disputas entre el transporte automotor y el ferrocarril, pero esto hoy en día existe cada vez menos. Si lo analizamos desde el punto de vista del negocio, creo que lo importante sería unir el capital dedicado al transporte: no importa la forma de llevarlo sino cómo lo transportamos. Si el capital fuera uno solo, no importaría si se transportara en ferrocarril, carretera o barco. Sería bueno que no haya tantos choques de intereses entre un sector y otro, porque van en detrimento del desarrollo del país. |
| Realizado por Webpicking en agosto 2008 |
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