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Reflexiones sobre la
Ley Nacional de Educación
El presente informe tiene como base las opiniones difundidas
por el Consejo Superior de Educación Católica -Consudec- (www.consudec.org); las publicadas por
la Confederación Argentina de Instituciones Educativas Privadas (CAIEP); la Asociación
de Entidades Educativas Privadas Argentinas (ADEEPRA); y el propio documento emitido por
el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnológica de la Nación (www.educ.ar)
En líneas generales se coincide en el fracaso escolar que caracteriza a la actual
situación del sistema en la Argentina. Dicho fracaso se evidencia fundamentalmente en la
brecha existente entre las distintas ofertas educativas y el rendimiento de las mismas.
Esta situación de deterioro posee su dramática expresión en la proletarización y falta
de jerarquía que padecen los docentes.
El actual sistema educativo fragmentado dista mucho del común anhelo de servir de
base sólida para alcanzar "una educación de calidad para una sociedad más
justa". Es de hacer notar la casi unánime convicción que el tiempo impuesto por las
autoridades convocantes para el debate de temas de tal importancia, es marcadamente
insuficiente.
Cuestiones de fondo
1) Adherimos a la sugerencia del documento del Consudec, en
el sentido de identificar cuatro asuntos prioritarios a saber:
* Definiciones sobre principios y fines de la Educación.
* Reconocimiento de la familia como agente primario de la
Educación.
* Ejercicio de la libertad de enseñanza a través de:
-Los aportes del Estado a la Educación Publica de gestión Privada.
-La opción de libre elección por parte de las familias.
-El régimen laboral docente en Instituciones Públicas de gestión Privada.
* Necesidad de políticas que garanticen una educación
Federal de calidad.
2) Ratificamos la concepción doctrinaria de Educación que
entiende a la misma en cuanto tienda a la creación de hábitos virtuosos. La Educación
Integral excede los objetivos económicos, políticos y sociales convirtiéndose en un
proceso necesario e indivisible para la formación del hombre como persona, ser
trascendente, único, irrepetible y digno.
Esta básica definición, por obvia, no debe perderse de vista al momento de ser
invitados a reformular nada menos que la norma legal de máxima jerarquía que pretenda
regularla a futuro en nuestra sociedad.
La Ley Natural otorga al ser humano los correspondientes derechos, entre los
cuales, luego del derecho a la vida, el de libre acceso al conocimiento, sigue en
prioridad impregnando y posibilitando los subsiguientes derechos al trabajo, a una
vivienda digna, a la salud, a la propiedad, a la información, a la formación de una
familia, entre otros.
Este reconocimiento liminar a la finalidad y principios que deben regir la
Educación integral de una sociedad que aspire al bien común de sus miembros, deriva en
la necesidad de ser apoyada, entre otros, en valores de:
-Justicia
-Libertad
-Equidad
-Solidaridad
-Tolerancia
-Respeto
-Autoridad
-Integración
3) La complejidad de la interacción social presente
dificulta la tarea de la Escuela como modeladora de hábitos virtuosos, toda vez que el
aumento de conflictividad social impone a la misma el cubrimiento de asuntos que la
exceden. A ello, como verdadero lastre, debe agregarse la ausencia cada vez más amplia de
conductas arquetípicas en los distintos estamentos dirigenciales; lo que provoca falta de
ejemplos a seguir y una cada vez más angustiante sensación de provisionalidad.
4) La intención plasmada en la propuesta oficial, de
incrementar progresivamente el presupuesto destinado a Educación, hasta alcanzar un 6%
del PBI en el 2010; es vista con entusiasmo y sentimiento de esperanza. Mayoritariamente,
se aprecia la necesidad imperiosa de reglamentar claros, ejecutivos y participativos
instrumentos de seguimiento y control en la asignación de estos recursos. La rendición
de cuentas anual por parte de las autoridades educativas de cada una de las jurisdicciones
ante los Poderes Legislativos y Defensorías del Pueblo respectivas, se observan como
adecuado ejemplo.
5) La jerarquización del cuerpo docente es un proceso
necesario y urgente. Ello abarca el establecimiento de pautas laborales equitativas,
salarios dignos y una formación continua que asegure su desarrollo personal y profesional
a través del tiempo. El contar con gabinetes especialistas que contribuyan a la
detección temprana, atención, contención y tratamiento de las variadas situaciones que
a diario se presentan en la escuela proporcionarían un real e imperioso valor agregado
del cual disponer. 6) La educación sexual dirigida a púberes, adolescentes y adultos
debe contemplar siempre la participación de la familia, la difusión de información
clara y estar basada en una concepción respetuosa de las ideas transcendentes del
vínculo amoroso entre los seres, como de la paternidad responsable.
7) No se puede disimular que las manifestaciones públicas de
desinteligencias entre el Estado y la Iglesia, son gestos desafortunados que nada aportan
a los principios y objetivos que este proyecto de Ley busca.
Cuestiones Instrumentales
1) Se aspira a una concreta y real articulación entre los
distintos niveles del sistema, buscando una racional concatenación y una progresiva
coherencia en la adquisición de los distintos objetivos educativos.
2) Se impone el respetar las peculiaridades de cada marco de
referencia que conforma la pluralidad de escenarios y grupos humanos de nuestro país.
3) Se apoya toda iniciativa que permita restaurar la
posibilidad cierta de la escuela en la introducción en las artes y oficios,
transformándose en antesala de concretas y reales posibilidades laborales.
4) La necesidad de prever los desplazamientos poblacionales y
étnicos que el actual esquema internacional genera, tanto entre regiones de nuestro mismo
país, como entre naciones vecinas.
5) Conservar la opción familiar respecto a la jornada
escolar simple o doble. Pese a ello se apoya la iniciativa de extender la educación
inicial estatal, siempre opcional, a menores de cuatro años.
6) Proporcionar adecuados recursos a fin de contar y mantener
en vigencia la cantidad y calidad de herramientas informáticas y de comunicación que, en
su avance, las nuevas tecnologías ofrezcan.
7) Conservar, acrecentar y consolidar la integración de
alumnos con capacidades especiales, permitiendo con ello el respeto a su propia dignidad
como personas y el pleno desarrollo de actitudes solidarias en el resto de la comunidad
educativa.
8) Que los puntajes que muchas veces se otorgan como parte de
las acciones de formación continua para docentes no sufran la deformación de su
concepción primigenia, transformándose en meros ajetreos burocráticos sin sustancia.
Conclusiones
Estamos convencidos que más allá de la puntualización
descriptiva en las presentes reflexiones el éxito o no del futuro educativo en la
Argentina pasa por la reconversión de la clase dirigente pública y privada, demostrando
ésta a través de su voluntad política, de una justa, inteligente y realista asignación
de recursos y de un sincero apego al bien común general, una intima y profunda vocación
de servir. |
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"Historias de
rutas y aulas"
Antonio saludó con timidez y avanzó por el aula hasta
ubicarse entre los últimos asientos, esas sillitas con un pequeño tablero rebatible a la
derecha, como para apoyarse si uno quiere escribir algo. Me tomarán una prueba, pensó
acordándose de la primaria, allá por los ochenta, en la escuelita de Almirante Brown. La
chica joven y bonita que lo había recibido seguía pasando lista. Gutiérrez, Aldo
Francisco. Presente. Condorí, Eusebio. Presente. Llanos, José Gervasio. Aquí. Arrastia,
Antonio Juan. Presente. Y su propia voz le sonó extraña lanzada así en público. Nunca
le gustó exponerse ante extraños. No se sentía cómodo en los lugares atestados de
gente, en las oficinas haciendo trámites y teniendo que hablar mucho.
Lo que más le disgustó del Servicio Militar no fueron las noches frías de
guardia, ni tener que barrer la cuadra o cuando los hacían saltar como ranas. Sentía
terror cada vez que la mirada del Sargento buscaba unos ojos para que dieran la respuesta
correcta en instrucción. Por eso amaba su trabajo de gitano. Ese viajar por el país en
la soledad de la cabina de su camión. |

Las aulas, un nuevo ámbito para los choferes
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Fijó la vista en un muchacho que entró al aula
detrás de él y le pareció reconocerse cuando arrancó haciendo viajes para la
distribuidora de rulemanes. Buenos Aires, Rosario, Córdoba y regreso. No había
autopistas ni existía el aire acondicionado. Encontrar una estación de servicio con
baños limpios era una lotería. Pero se comía como los dioses en las parrillas de la
ruta 9 y no había tantos robos como ahora. Qué lindos años. Más de un cuarto de siglo
cargando Argentina, para que ahora vengan estos giles con el curro este de la Licencia.
Cómo si uno no supiera manejar un camión. Jamás un raspón. Jamás una infracción.
Nunca sobrepeso, ni exceso de velocidad, ni pasar en las curvas. Siempre el camión
limpio, las lonas estiradas y sin barro; la cabina, un lujo. Ahora que manejaba su propio
equipo comenzaba a entender por qué sus viejos patrones ponían tanto control sobre los
fierros, nada baratos por cierto.
La voz de la chica guapa lo devolvió al aula. Está seguro usted que su nombre es
Juan Domingo Estigarribia. Sí, respondió el moreno con voz de trueno, mientras seguía
sentado con la espalda contra la esquina posterior derecha del aula. Su mirada era
sobradora. Me repite, por favor, su número de documento, insistió la joven. Estigarribia
numeró los ocho dígitos pausadamente. Qué raro, agregó la señorita sin perder la
calma, en la foto del psicofísico no tenía cabello. Estigarribia, o como se llamase
realmente, se fue incorporando de a poco. Su seguridad fue perdiendo estilo y casi al
trote abandonó el lugar ante la mirada atónita del resto.
Qué mal comienzo, concluyó para sus adentros Antonio, cuando llegue el profesor
esto se va a poner fulero. Bueno, señores, les doy la bienvenida. La voz de la joven
seguía firme y convincente como cuando pasaba lista. Lamento este pequeño altercado,
pero siempre hay algún pícaro. Están ustedes en una de las aulas de la Fundación para
recibir capacitación sobre su propia profesión: el transportar en sus camiones
mercaderías y cargas generales. Todos quedaron mudos. Hasta el que estaba preparando un
mate casi deja caer el termo. Esa piba era la profesora
El aire podía cortarse con un cuchillo. La docente introducía a los veinticuatro
camioneros en el tema del día: "Perfeccionamiento de la Aptitud Conductiva".
Hablaba con la seguridad de quien conoce su oficio. Debería sentir los cuarenta y ocho
ojos que la seguían por el aula casi sin parpadear, sin poder creer lo que les estaba
pasando. El que rompió el silencio fue un hombre bajo y corpulento con un dejo de tonada
guaraní. Su piel oscura contrastaba con sus ojos verde claro. Qué manera de perder el
tiempo es esta, escupió sin muchos rodeos. A qué se refiere, interrumpió su clase
Patricia, que así se había presentado, mirando fijo al misionero. Esta pavada de
hacernos perder un día de trabajo, con la cantidad de fletes que hay y todavía tener que
escuchar a alguien que no sabe nada de camiones. Venimos acá para que la Prefectura no
nos haga más problemas para entrar al Puerto
Es cierto, lo frenó en seco la profesora. No sólo no sé de camiones ni me he
subido nunca a ninguno. Pero lo último que haría es pretender enseñarle a uno de
ustedes a manejar su camión. El horizonte está mucho más lejos mi amigo Estévez,
Mauro. El rebelde, al sentirse llamado por su nombre, bajó un cambio. Y usted, qué puede
enseñarnos, prosiguió con más calma pero aún nada convencido.
Patricia dejó el listado sobre el escritorio y apagó el proyector de diapositivas
para que todos le prestaran la debida atención. Esto lo voy a explicar una sola vez. El
resto de los temas de la clase de hoy me lo pueden hacer repetir mil veces. Pero lo que
voy a decir ahora se entiende de una sola vez o se vuelven a sus casas. El tono no era
amenazante, pero sonaba a traído desde el fondo del alma. Estamos todos cumpliendo con
una Ley nacional. Durante años, ustedes se formaron imitando a otros más veteranos.
Tienen la inmensa fortuna de haberse hecho camioneros en la escuela misma de las rutas.
Eso tiene un valor enorme. Pero no alcanza. Hay muchas cosas que deberían ustedes conocer
y ni siquiera saben que existen. Para eso estoy hoy aquí. Para transmitírselas. Si
ustedes me dejan, de la manera más amigable posible. Es más. Si me ayudan, hasta se
podrá enriquecer todo esto con las experiencias laborales de cada uno de ustedes. Mauro
ya había aflojado el ceño fruncido y parecía querer perderse otra vez en el aparente
anonimato que daba el grupo. En nuestro país muchas miles de personas mueren al año en
las calles y rutas. Sabían ustedes que desde 1982 hasta hoy, hemos tenido el equivalente
en muertos por hechos de tránsito lo mismo que si hubiésemos ido a la guerra con
Inglaterra doscientas cincuenta veces. El silencio parecía de una misa. Me dice el
caballero que no quiere perder el tiempo. Me pregunto yo, qué dicen ustedes cuando
esperan en planta que el dador de la carga se le antoje atenderlos. O en la dársena del
supermercado. O en la entrada al puerto. O cuando se cierra Cristo Redentor. O cuando la
aduana del Brasil corta Uruguayana. Y les molesta el dar ocho miserables horas al año
para su propio beneficio
Nadie hablaba. El más veterano, un cincuentón con una
remera que llevaba su propio apellido en la espalda como marca de su empresa, abrió la
ruta para todos. Patricia, querida, por qué no nos sigue explicando eso de prevenir la
actitud del automovilista y del peatón. La clase siguió su curso, para alegría de
todos, incluyendo a Estévez.
Varias de las cosas que compartieron esa tarde, Antonio ya las sabía. Otras las
tenía olvidadas y debió reconocer que un par de cuestiones se le habían escapado.
Patricia supo llevar al grupo con muñeca. A los más "avanceros" los
iba conduciendo. A los quedados, los estimulaba con preguntas e interrogando pareceres. Lo
que más le gustó a Antonio fue conocer a otros compañeros. Incluso después de un
tiempo, cayó en la cuenta que el misionero Estévez era el que una vez le había dado una
mano cuando se quedó con el camión cargado cerca de Ceibas. En los descansos, la docente
les contó que estos cursos de capacitación habían comenzado a dictarse en el verano de
2004 y que ya 130.000 camioneros habían pasado por las aulas de las siete regiones en que
se dividió el país y que, cerca de 300 docentes como ella, tanto varones como mujeres,
se habían formado especialmente para atender estos variados grupos de adultos. Cuando
dieron las seis de la tarde y terminaron con la evaluación final de lo visto en el día,
muy pocos fueron los apurados en irse.
Varios se quedaron charlando con la piba sobre historias de sus vidas laborales.
Algunos intercambiaron teléfonos con sus nuevos compañeros de ruta. Todos, empleados o
propietarios, camioneros al fin, sintieron que no eran los mismos que al ingresar al aula
por la mañana.
Cuando Antonio llegó a casa, su mujer le preguntó cómo le había ido en el
trabajo. Antonio ni le había comentado que en vez de tener un viaje, iba a sentarse en un
aula a que le enseñaran cosas sobre su oficio. Le hubiese dado vergüenza. Dejó el
apunte que le dieron en la Fundación sobre la mesa del comedor y se sirvió un vaso de
vino con soda. Negra, cuánto es lo permitido de alcohol en sangre para los choferes de
carga
0,3 ó 0,2. No sé, Antonio, será 0,2
No, mi amor, 0, no se puede ingerir
alcohol antes o durante un viaje. Sonrió satisfecho. Era la primera vez en años que
alguien reparaba en él. Sentía una sensación nueva. No sabía a ciencia cierta si era
más profesional que al salir por la mañana de su casa. Pero de algo estaba seguro.
Sentía una sensación agradable, parecida a la dignidad, que le hacía sentir otro gusto
por sus cosas y conversó con su mujer más de lo acostumbrado durante la cena. |
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