¿Cuántas veces hemos
escuchado hablar o hemos incluido a la palabra logística en términos como "cadena
logística", "costos logísticos", "planificación logística",
"indicadores logísticos", "gestión logística", "logística
inversa"; sin saber realmente qué queríamos decir?
Sin querer inventar nuevas definiciones, la logística no es más que el proceso de
planificación, operación y control del movimiento y almacenaje de mercancías, servicios
e información, relacionadas desde la fuente de las materias primas hasta el punto de
consumo de los productos terminados, con el propósito de satisfacer las necesidades del
cliente, al menor costo efectivo total ante múltiples escenarios.
Analizando la definición, podremos apreciar la importante posición que tiene la
logística como área estratégica en nuestra empresa.
En primer lugar, la logística es un proceso, entendiendo que, como todo proceso,
se podrán identificar "entradas" (materias primas o información, en caso de
empresas de servicios) y un conjunto de actividades y tareas que me permitan obtener como
resultado una "salida" (productos terminados o un servicio definido) con un
nivel de efectividad que intentaré maximizar haciendo foco en relevar y reducir mis
ineficiencias, con el único fin de satisfacer las necesidades de mi cliente usuario
final. La logística inversa, es decir, el flujo inverso de mercancías, es parte de este
proceso.
Una vez compartido el concepto de proceso aplicado a la logística, es claro, en
segundo lugar, que para llevarlo a cabo debemos planificar mediante una clara definición
de un Plan Logístico, que implique una implementación coordinada de las políticas de
stocks de insumos y productos terminados que aseguren el mejor flujo de materiales a lo
largo de todo el proceso, de acuerdo a los recursos disponibles, a la evolución futura de
la demanda y a los mínimos costos asociados.
En tercer lugar, una vez alineado el Plan Logístico con la estrategia de nuestra
empresa, la operación deberá ser controlada para poder gestionar posibles desvíos y,
por ende, poder tomar decisiones de corrección en tiempo y forma que no dañen nuestro
servicio y promesa logística hacia el cliente, porque cuando hacemos referencia a un
nivel de servicio, sin duda, estamos haciendo hincapié en una promesa desde nuestra
empresa al cliente. Y no nos equivoquemos, porque hay que entender bien las necesidades de
cada uno de nuestros clientes. No vayamos a cometer el error de creer que todos ellos
pretenden lo mismo de nosotros. Estudiando realmente a cada uno de ellos, además de
comprenderlo, seremos parte de su estrategia y estaremos aportando el valor que
corresponda a cada caso.
Siguiendo con la definición logística, vale aclarar que en su gestión debemos
contemplar, por un lado, los flujos de mercancías, es decir, el transporte, la
recepción, el guardado, los removidos (muchas veces no considerado en nuestros diseños),
la preparación de pedidos, picking, la carga y finalmente, la entrega. Cada uno de ellos
implica un volumen de flujo de SKUs que demandan no sólo distintos equipos de manipuleo
(zorras, autoelevadores, order pickers, etc), sino que diversas capacitaciones de lo
operadores asociados. Cada flujo deberá responder a un estándar de rendimiento que
oportunamente haya sido definido por la empresa, el cuál deberá ser controlado por el
responsable del sector.
Por el otro lado, toda cadena implica, en la mayoría de los casos y según el Plan
Logístico alineado, considerar, además de los flujos de mercancías, su almacenamiento:
contemplar los medios de manipuleo elegidos y definir el tipo de estanterías (selectivas,
double deep, penetrables, dinámicas, etc); alturas operativas; posiciones identificadas;
áreas de recepción, de stock, de preparado y de carga (además de oficinas, sala de
recarga de baterías si hubieran máquinas eléctricas, o de combustible si fueran a
combustión); análisis de saturación, cumplimiento de los criterios de guardados,
control de stock, entre tantas otras que se podrían mencionar.
Aclarada casi toda la definición, quedaría por prestarle especial atención a lo
relacionado con el concepto"
al menor costo efectivo total ante múltiples
escenarios".
Toda estrategia, toda planificación, toda gestión y todo diseño apunta siempre a
lograr el menor costo efectivo total. En el caso particular de la logística, ésta
plantea ver toda la cadena que empieza desde el proveedor del proveedor, hasta el cliente
del cliente. La industria automotriz es pionera en estos términos pero, ¿cuál es el
foco del concepto de lograr menor costo efectivo total ante múltiples escenarios? En
países como el nuestro donde los ciclos económicos y la actividad industrial oscilan
entre períodos de abundancia y de escasez total, es comprensible que nuestros diseños
logísticos deben ser flexibles para que ante un cambio de escenario, nuestra red no se
vuelva tan poco competitiva que no podamos adaptarnos a las nuevas reglas de juego y la
logística deje de ser uno de los pilares estratégicos que me permitan encarar los nuevos
desafíos propuestos por este tan variable mercado afectado por las fuerzas del mercado en
sí, los consumidores, las exigencias de nuevos servicios y nuevos productos.
Para terminar, hay dos puntos que en muchísimos casos se dejan erróneamente en
manos de otros departamentos cuando en realidad son responsabilidades y prácticas de
línea: la calidad y los recursos humanos. La calidad la hace uno y cada uno de los
individuos de una empresa. Todo proceso es pensado, diseñado, implementado y llevado a
cabo por una persona, que deberá en todo momento estar alineado con las políticas de la
empresa y comprometido con la calidad. Una correcta y planificada capacitación en las
prácticas de toda la red logística asegura que los recursos humanos que en ella
participan diferencien una red de otra.
Finalmente, y antes de concluir con lo que pretende ser un recorrido del concepto
de Business Logistics Management, les recomiendo volver a la lectura, a la disciplina y al
hábito del estudio, y si de logística se trata, mi recomendación es invertir en el
libro "Business Logistics Management" de Ronald H. Ballou.
Por Bruno A. Celano Gomez, socio de Arlog y
Líder de Proyectos de LM Zambrelli & Co. |