SUEÑO, SOMNOLENCIA Y SEGURIDAD VIAL

El 17 de mayo de 2000, se llevó a cabo en instalaciones del Hotel Panamericano de Buenos Aires, el Simposio "Sueño, Somnolencia y Accidentes", organizado por la Asociación Argentina de Medicina del Sueño.

El ISEV fue invitado a participar en carácter de expositor, haciendo hincapié en dicha oportunidad, en la problemática del "Sueño y la conducción Nocturna", y transmitiendo la experiencia ganada en esta materia específica, en la capacitación de conductores profesionales.

Es de destacar la importancia de acciones como la aquí mencionada, dado que nuestra sociedad comienza a orientarse en igual sentido que otras más desarrolladas, en donde la seguridad es abordada tomando en cuenta situaciones que, como en el caso del sueño y la somnolencia, presentan un alto riesgo en el acaecimiento de los accidentes. A continuación, exponemos algunos aspectos que creemos importante destacar en lo que al sueño y la seguridad vial respecta.

 

EFECTOS NEGATIVOS DEL SUEÑO SOBRE LA CONDUCCION:

 

Dormir adecuadamente y durante el tiempo necesario es mucho más importante de lo que en principio se pudiera pensar para las tareas que conllevan riesgo.

Numerosas investigaciones sobre privación de sueño, muestran que a las 24 hs. de privación se produce un incremento del tiempo de reacción e hipersensibilidad a la distracción (dificultad de mantener la atención, sobre todo en tareas continuas y rutinarias, como es el caso de la conducción),. Si la privación continúa más tiempo, se observan síntomas de confusión, dificultad de expresión, etc.

 

Por encima de las 72 hs. se ha descubierto la aparición de alucinaciones visuales, despersonalización e incluso estados psicóticos transitorios. En otros estudios se ha insistido en que el rendimiento en una tarea especializada está muy afectado por la pérdida de sueño y, más aún, en aquellas habilidades adquiridas recientemente por el sujeto, lo que tendría especiales implicaciones para los conductores con poca experiencia.

Por otra parte, los efectos de la pérdida de sueño son acumulativos y más notorios en la ejecución de tareas monótonas, como algunos tipos de conducción. En ocasiones los mecanismos utilizados para afrontar este déficit de sueño pueden hacer al conductor inconsciente de la pérdida de sueño acumulada, lo que lo convierte en especialmente vulnerable a episodios de somnolencia repentina, fundamentalmente en situaciones donde la alerta se encuentra muy disminuida (por ejemplo, durante un largo período de inmovilidad debido a la postura durante la conducción), pudiendo aparecer una somnolencia irresistible e, incluso, breves episodios de sueño.

De este modo los accidentes nocturnos, aunque tal vez sean menos frecuentes que los diurnos, son en general muy graves y en un alto porcentaje atribuibles al hecho de conducir sin haber dormido lo suficiente.

Entre las alteraciones más relevantes que afectarían a la conducción producidas por la falta de sueño, estarían en síntesis, las siguientes:

  • DISMINUCIÓN DE LA CAPACIDAD DE REACCIÓN
    Y ALTERACIONES MOTRICES:

Se ha comprobado que los conductores que han dormido poco tienden a hacer movimientos más automáticos, disminuyendo también notablemente su reactividad, así como la velocidad y la exactitud de las maniobras. Ello se debe, fundamentalmente, a que el sistema nervioso central y el tono muscular se encuentran muy relajados por la acción del sueño. Bajo los efectos de la presión del sueño, los músculos se relajan en demasía, en detrimento de las respuestas motrices del conductor y, aumenta la lentitud de las reacciones, tan necesarias cuando se conduce. Por otra parte, es relativamente frecuente que aparezcan leves temblores en las manos u otros miembros del organismo con el riesgo que de esto se deriva. Esto es así porque, aunque la corteza cerebral motora sigue funcionando cuando se está bajo los efectos del sueño, los mensajes neuronales no llegan a los músculos con la misma facilidad que cuando se está despierto.

  • APARICION DE MICROSUEÑOS:

Son uno de los efectos más negativos de la falta de sueño en la tarea de conducción. Estos microsueños son una defensa del organismo por no dormir y hacen que, durante un brevísimo lapso de tiempo, se pierda la conciencia. Los microsueños suelen aparecer entre las personas que conducen muchas horas y duermen poco y que, aunque no llegan a dormir, su nivel de vigilancia disminuye lo mismo que su capacidad de juicio en una situación de riesgo.

  • AUMENTO DE DISTRACCIONES:

Las distracciones son muy frecuentes cuando se conduce adormecido por la baja activación que tiene el sistema nervioso, lo que hace perder el control voluntario y la concentración, sobre todo en lo relacionado con la conducción. En estas condiciones es muy probable sufrir incidentes o accidentes.

  • ORGANOS DE LOS SENTIDOS

El sueño altera las funciones sensoriales que son de suma importancia en la conducción. En general, con el sueño la capacidad receptiva disminuye, por lo que son necesarios estímulos más intensos que lo normal, más potentes para que puedan ser captados. Especial repercusión tiene el sueño en el órgano de la vista. Por ejemplo, afecta la convergencia binocular, la capacidad de agudeza visual, produce visión borrosa y potencia una mayor fatiga y cansancio ocular.

  • ALTERACIONES EN LA PERCEPCION

Además de lo expresado, el sueño provoca una alteración generalizada en la percepción de señales, de las luces, los sonidos, etc. y hace que resulten especialmente afectados la percepción de la profundidad y del tiempo. Esto es de gran relevancia para la conducción, ya que la estimación subjetiva de la distancia y del tiempo influirá en la percepción de la velocidad y, viceversa. Se ha observado que, a medida que los sujetos se hacen más lentos en el tiempo de reacción, debido a la somnolencia, su juicio del tiempo real también se alargaba. En general se puede decir que con el sueño se identifican peor cualquier objeto del medio ambiente o que se encuentre en el entorno cercano de la vía.

  • ALTERACIONES EN LA CONDUCTA

En muchos casos la somnolencia hace que los conductores se pongan tensos, nerviosos y agresivos, lo que unido a una mayor prisa por llegar al sitio de descanso de lugar a la aparición de trastornos de ansiedad, al tener que respetar los horarios o velocidades. Además, los conductores con sueño disminuyen la habilidad para integrar informaciones y para realizar funciones analíticas que den un lugar a una adecuada toma de decisiones, aumentando las confusiones y el número de errores en la ejecución de maniobras. Además, los estudios de laboratorio muestran que, los primeros indicios de fatiga aparecen a las 13 horas sin dormir. A medida que este tiempo se incrementa, se observa cómo se produce una alteración de la concentración, la atención y los tiempos de reacción (deteriorándose considerablemente la atención continua y la memoria inmediata), multiplicándose por tres los errores de confusión y se produce un aumento de la tensión con incremento de la presión sanguínea, así como de adrenalina y noradrenalina.

 

CONCLUSIONES:

De lo aquí expuesto deducimos que, dormir en forma adecuada es tan importante para la seguridad vial como pueden serlo el no ingerir alcohol o algún tipo de medicamentos o drogas. Nuestra sociedad comienza a reflexionar sobre esto, ello implica un importante avance.  

Transcripción de la nota "Sueño, somnolencia y seguridad vial", por la Dra. Marta Fernández, en la Revista Seguridad Vial Número 69, Abril/Junio de 2000

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